FUNDAMENTOS
En la Plaza 25 de Mayo de la ciudad de Rosario converge gran parte de la historia de la lucha por los Derechos Humanos de la ciudad. Lugar donde se ha llorado, se ha luchado, se ha resistido y se ha reclamado memoria, verdad y justicia.
Particularmente la organización Madres de Plaza 25 Mayo Rosario, que nació a principios de 1977 con un grupo de mujeres que sus hijos fueron víctimas de la Dictadura Cívico - Militar que se desarrollaba en ese momento en el país. Las reuniones comenzaron en el edificio ubicado en la Cortada Ricardone Nº 58 de la ciudad de Rosario, allí se reunían allegados y familiares de personas que se encontraban detenidas- desaparecidas o habían sido asesinadas, se establecían los pasos a seguir, como buscar a sus seres queridos, entre otras cosas. El lugar fue cedido por la Liga de los Derechos del Hombre y allí comenzó a organizarse, a recibir las primeras denuncias y a redactar solicitadas para publicar en los diarios.
Con el retorno de la democracia, la Plaza 25 de Mayo fue uno de los principales lugares que usaron las personas y organizaciones de Derechos Humanos de la ciudad de Rosario. Allí se realizaron las primeras marchas repudiando el último golpe cívico - militar, actos en reclamo de verdad y justicia, actividades de lucha y resistencia en memoria de los que fueron víctimas del terrorismo de Estado.
En el año 1996 el Concejo Deliberante de Rosario decide instalar el Monolito en homenaje a las Madres de Plaza de Mayo, ellas solicitan que el homenaje sea a la generación diezmada, o sea la de sus hijos, y su lucha. Desde ese momento el monolito ha sido un sitio de homenaje a luchadores por los derechos humanos de la ciudad que fallecieron.
Particularmente es necesario resaltar que a los pies de dicho monumento fueron esparcidas las cenizas de Víctor y Palmiro Labrador quienes fueron asesinados en el año 1976. Luego se sumaron las cenizas de Elida de López y Esperanza de Labrador ambas Madres de Plaza de Mayo de Rosario. En el monolito también se han instalado placas recordatorias, como al Padre de la Plaza Ángel Seggiaro.
Se volvió un lugar de encuentro en las fechas especiales, como aniversarios u homenajes, llevándose flores cómo expresión de cariño para recordar a los que descansan allí y a los que faltan encontrar.
En el mes de mayo de 2014 se realizaron obras por parte de la Empresa Provincial de Energía (EPE) y se comenzó a remover la tierra del sector donde se encontraba el monolito y las cenizas, gracias a las personas que pasaron por allí y a que las Madres, a pesar del tiempo que ha transcurrido, siguen haciendo sus rondas todos los jueves, se pudo evitar que se pierda ese lugar logrando que se traslade a otra parte dentro de la misma Plaza.
Es necesario resguardar el lugar que es parte de nuestra historia, de nuestra identidad y porque deben ser recordadas todas las personas que son capaces de entregar la vida para hacer más grande este país. Los desaparecidos, las madres, los organismos, los juicios orales y públicos son parte de nuestro orgullo nacional y de nuestro aporte a la comunidad internacional, debemos reconocerlos y preservarlos.
Por todo lo expuesto es que solicito a mis pares me acompañen en la aprobación del presente proyecto.